16 julio, 2016

Los deseos

 Nos despertamos pensando en pedir tres deseos. Un deseo estaba apuntado sin lugar a dudas hacia el perrito blanco que había salido como una flecha. Otro deseo estaba apuntado hacia la posibilidad del primer amor. Y por encima de todo eso o sosteniendo todo aquello el pedido era que se cumplan los otros dos deseos. 
 El deseo de que el perrito blanco estuviera bien. 
 Porque cuando nos muramos vamos a verlo al perrito blanco saliendo como una flecha hacia la calle, disparado porque sí de puro contento, escapado, creyendo que está burlando alguna ley física. Ya no podemos pasar por esa calle, la evitamos, qué calle qué nombre de calle siempre por aquí nos han parecido difíciles de retener los nombres de las calles.
 Las cosas determinantes, las duras las difíciles de asimilar, las calientes las muy frías las despojadas, las solas cosas, siempre pasan sobre el pavimento, el azul. Allí vemos las cosas solas vulnerables, lo que se disuelve lo que no resiste la embestida lo que es rápido pero al fin lento la reacción de aquello que no ve que no ve que viene algo, sobre sí, sobre lo frágil de la carne a la que se dice siempre amar en el momento ese donde todo ya está terminado. Y entonces apagaron las luces, antes ya habían encendido las velas, sacamos el papelito todo hecho un bollo, leímos cada deseo y soplamos como soplan los niños con esa preparación con que soplan los niños evidenciando que han estado practicando. Ese aire que no surge espontáneo sino como una enseñanza que se luce y muestra a los costados. El perrito blanco esté bien, el primer amor, y el que sostiene a los otros dos que ambos deseos se cumplan. 
 Después ya no pudimos seguir manejando y era como un cuarto que se inundaba sin retorno, el agua subía el nivel faltaba poco para que la velocidad alrededor de las cosas nos ahogara. La tristeza no detiene el mundo. 
 Si es así había que seguir. Pero no podíamos entrar a ese agujero de amable rutina unas pequeñas escalinatas donde teníamos que entrar y trabajar. Nos sentamos a esperar y a llorar como si aquello fuese un altar para pedir algo, no era esa la forma.
 Entonces creímos que en ese día que era ante todo un día señalado por los rayos fulminantes de una mezcla de verdad y locura o por una indiscernible bola de verdad y locura, supimos que habíamos abandonado a lo más amado, a lo más cuidado y todo se iba desluciendo inaprensible como una repetida imagen grabada en una cámara de seguridad. Siempre mostraba lo mismo siempre ese mismo circulo aborrecible en rojo claro mostrando el perrito blanco como una flecha. Lo más amado siempre lo más amado. Ahí, la dejaba, la abandonaba porque en sueños ese perrito blanco era ella otra, una perra, amada, era ella seguro era ella. No haber cuidado lo único que debía cuidar, dejar que las cosas aquellas, un remordimiento sin fondo; nada comparable.     


29 junio, 2016

Bajo la autopista

 Los autos doblaban a gran velocidad casi parecía que podían resbalar por la humedad del pavimento. En eso un perrito blanco se cuela a cruzar solo, mis ojos se lanzan se desbocan se salen de sus órbitas pero está bastante lejos. Voy a terminar dándole de comer a perritos blancos en la noche, atravesando el frío, la niebla, todo cargado de abrigo, perritos blancos por todos lados hacia mí. Socorro. Soy el socorro, arrastro sobre la avenida el cuerpo de un perrito blanco estallado por la indiferencia atroz de las máquinas, qué lugar tan común! La carne es tibia, la respiración es vital. Las máquinas son frías, su funcionamiento es indiscernible, indistinguible del tiempo. 
 Pero aún eso no sucede y bajo la autopista es evidente que de vez en cuando aún intentan los autos esquivar lo que se pone delante de ellos, lo que quiere cruzar hacia allí si bien esos perritos blancos tal vez no sepan para qué cruzar lo que quieren cruzar y cuando entran a la curva ésta comienza a ensancharse cada vez más. Ahí es cuando yo abro la boca tan grande me corto en lo que vengo diciendo, en lo que le estaba diciendo en lo que te estaba diciendo. Y no te das cuenta no se da cuenta de que hago algo que es como viajar como viajar sin moverme del metro cuadrado que me tiene prisionero porque me siento precisamente prisionero de esa distancia que me impide salvarlo... estoy seguro de que debería salvarlo antes de que esa fuerza de hierro, fría y ciega, lo despedace. Ve que me voy pero como que no hace caso como si no lo creyera por lo menos ahora no lo cree; quién se iría por algo tan ordinario por algo tan insignificante como un animalito así haciendo zig zag por una gran curva que es casi una impresionante circunferencia y muchas calles, avenidas, conectadas a decir verdad que van para un lado y para otro pero todo lo que digo sucede bajo la autopista. Frío y sombra. Bien húmedo y medio helado. El perrito blanco esta vez escapa en una huida que no se sabe que nunca sabré si es suerte o alguna clase de destreza o una milagrosa hazaña, ese roce ese evitar el golpe la lapidación el salto al vacío a las cosas duras y frías. Saludo. Te doy un beso que es como un repaso de todo lo que estuvimos hablando y riendo. De todo esto se desprende se desprendería que un texto de autoayuda sirve se vuelve legible, soportable, digno para la polémica, para lecturas frescas para ojos que quieren algo distinto o no leer nada más en su puta ocasión. Decía -después miré para donde vos estabas en esa parada por si acaso- cruzo la calle corriendo para meterme en la estación creo que estoy contento porque todo salió bien me interpongo delante de los autos, calculo el tiempo justo para pasar delante de uno le calculo tan justo que paso abrupto como un velocista de piedra delante y me bocinea me insulta me tienta a la pelea y subo en fin lo de siempre, seguir.    
    

04 junio, 2016

Trillizos

 Íbamos por la costanera a toda velocidad y nos abrazaba se apretaba contra nosotros como si fuésemos algo que la protegería por siempre. Anochecía. El río estaba gris y calmo. En sentido contrario zumbaban varios autos que tal vez se dirigían a Aeroparque o salían hacia Retiro. Fuimos disminuyendo la velocidad y suavemente descendimos para besarnos y abrazarnos. Y después fuimos a un hotelcito que encontramos un poco más lejos. No nos cuidamos, y después, nos enteramos que iban a ser trillizos; lloramos toda la mañana esa, había que trabajar pero no podíamos trabajar, los jefes lo entendieron, así no se podía trabajar tampoco nos dejaron ir por miedo a que en la soledad con la lluvia el mal tiempo nos matáramos. Pero por qué llora por qué llora se preguntaban todos, y nosotros ahí tendidos sobre un escritorio en la oficina de los jefes ensuciando un poco todo con moco medio aguado. Tragando una galletita con moco, sorbiendo un mate con moco. Vino otro jefe y nos miró y nos dijo, no podés estar llorando por esto y le decíamos que lo entendíamos que no era para llorar que era para alegrarse pero que últimamente se nos daba por llorar. Uno de los jefes se distraía viendo algo en nuestro cuello como que algo brillaba y ese destello le molestaba en los ojos claros, entonces se acercó. De todos modos el cielo estaba blanco o sea que no había reflejo y destello posible. Y fue este jefe de todos modos y cerró la ventana pesada y medio ministerial con esas hojas de madera macisa que bajan como una guillotina, porque salpicaba un poco de agua de lluvia cerca de la mesita donde estaba ubicado el teléfono. Es por los trillizos entonces que estás así... Sí sí es por los trillizos que estamos así no sé qué haremos no podemos parar de llorar nos da mucha vergüenza esto, no podemos más que lamentar este desastre... cómo nos puede pasar esto a nosotros Dios mío... y así en sollozos todavía un buen rato. Entonces el jefe que estaba del lado de la puerta todavía, el último que había aparecido y que es más jefe que los otros dos -de los cuales en verdad uno es jefe y el otro subjefe- dijo inclinando un poco el cuerpo y parpadeando con sus ojos claros. Vergüenza... dijiste vergüenza... dijo vergüenza -y continuó- qué es eso que tenés en el cuello ese adornito, esa... ¿medallita? ¿te la hiciste provista de una cinta? ¿Es para la envidia o la suerte? Caminamos cuesta arriba, del puente para el otro lado. En la esquina nos detuvimos y husmeamos después en el cordón dejamos que nuestros cuerpos se derrumben y queden allí un buen rato deshaciéndose entre las migajas del perrito blanco. Escarbamos sobre su cuello aplastado y seco, entre pelos pegados que eran una masa todavía suave al tacto. La peor escena, el peor desenlace. La medallita con su nombre y su dirección todavía se aferraba adherida al pavimento. Llevamos la medallita a la casa para mirarla a trasluz después más tarde la colgamos del cuello como una pasión.     

12 mayo, 2016

La visita de un cuerpo

 Queríamos tener un cuerpo. Un cuerpo que sirviera para disfrutar del sexo, para los deportes, las drogas, las comidas, para llenarlo de bebidas y pastillas. Un cuerpo que sirviera para avanzar bajo lluvia de hojas amarillas cuando ráfagas de viento pelan los árboles las copas que se entregan al despojo, creando montañas de pálida luz a la hora silenciosa. Un cuerpo para trasladarse rápido entre dimensiones heterogéneas nocturnas. Un cuerpo entendido en brujerías que pudiese visitar a sus amigos muertos y a sus amigos vivos, pero alejados. Visitas también disímiles. Un cuerpo que a la madrugada visitara a una perrita que no se sorprendiera para nada de ver un cuerpo allí que le da un obsequio, un pequeño oso de peluche para que lleve y traiga. Los ojos negros de la perrita brillan en la profundidad, ojos de tinieblas que miran sin hacer el tipo de preguntas que molestarían a un brujo que viaja en la noche por el poder de sus aliados. Alguien, avanzada la noche que encuentra un cuerpo en la habitación, en la cocina junto a la cucha de la perrita, al levantarse por casualidad, y se pregunta cómo es posible. Alguien que se va a dormir y luego no puede conciliar el sueño, cómo es posible haber visto ese cuerpo allí en cuclillas sobre el piso de mosaico frío jugando con la perrita hasta donde ello era posible por la somnolencia de la perrita. Pero entonces acostada se pregunta, se sobresalta, se destapa con vigor porque tiene muchas mantas encima por el frío de la madrugada con el silencio frío de la madrugada. No le habrá -se pregunta- pasado algo pero no a ese cuerpo que vi jugando allí, mimando, abrazando a la perrita sino al cuerpo al otro al que está lejos... al cuerpo real; cosas todas cavilaciones en las que no creen los brujos. Como que eso puede ser algo que huele a muerte a despedida -sospecha- un derroche de energía que el universo hace tal vez entonces -imagina- deja que una vez una aparición que es algo que los límites de lo cotidiano no dejan fácilmente que se manifieste. Y presumiblemente lo hace frente a la perrita porque no podrá comunicar al menos como lo comunicaría un humano con esa sorpresa y con esa incredulidad... la perrita duerme. Entonces fuera de la cama con los pies descalzos prende la luz y la perrita está acurrucada y duerme y entre sus patas está el oso pardo de peluche. Hace la pregunta que solo un aprendiz de brujo que no entiende todavía del todo las cosas de la brujería puede hacer y pregunta si un cuerpo realmente "físicamente", ha estado ahí.       

01 mayo, 2016

Nada como un cisne

 Al final sí era cierto que Kafka habla de las piletas, de los centros llamados natatorios. Es más hace referencia a que él vivía en Praga, tal vez, frente a un natatorio; y aclara, por eso íbamos. Esto en las Cartas a Milena. Kafka era así, muy flaco con grandes dificultades para ingerir alimento pero con mucha fuerza. Esa fuerza tipo tengo un aliado como refiere el aprendiz de brujo de Castaneda.  En general nunca va a decir que algo le atrae por su fuerza, por su tamaño, por su coquetería. Va a optar por la respuesta más simple que tenga al alcance de la mano. Hará referencia a la cercanía a la comodidad. Pero queda la posibilidad de que nade porque es un amante del cansancio, porque por alguna extraña razón si está fatigado crea mundos que pueden resplandecer por sí mismos.  
 El nadador es alguien que mientras nada resuelve, hace certificaciones, toma decisiones vitales. Es una práctica donde uno un poco indaga sobre la desesperación y la muerte. 
 Mientras nadaba mientras intentaba no hacer un acto aberrante, pateando siempre pateando y babeando... con ese descaro. La muerte... repudiarla siempre, toda señal de esa es para querer alejarla y sin embargo en el natatorio siempre esa sensación de que se acaba, no hay, aire. Y el gran nadador que es Kafka para colmo viene y en una carta tira que él ha escupido algo de color rojo en la piscina de la escuela de natación. Todo es un juego de la cabeza, una tortura mental que siempre termina bien. Si kafka lo hizo si la mandó así exponiéndose a un escándalo a las condiciones de salubridad no solo obvias sino que no caben por lo pronto ser desmentidas. Porque lo que nunca debería suceder es que uno se cague o vomite por el esfuerzo máximo en medio del agua. Siempre pensando en las incontinencias, temiéndolas siempre. Acechan. Al viejo, al pobre. A las niñas ricas e infelices. La risa kafkiana vacila en la correntada: todos putos yo me quedo en el natatorio dicen, no obstante -expresión que Kafka ama más que ninguna- que yo -el que le escribe a Milena, el desganado, el enfermo e incapaz de viajar- nado como un cisne.  

19 febrero, 2016

Cita en el río

 De pronto la calle se empinó en un ángulo de cuarenta y cinco grados y pum! ahí estaba el mar, bramando con suavidad todo cubierto de sol. Era mediodía y casi no había gente. En un parador a unos cincuenta metros de las olitas... había un parador que parecía agradable; dos mujeres policía estaban sentadas en sillas de plástico de esas que venden en los super. Una hablaba por celular y la otra miraba algo en el suelo o en cualquier parte. Un tipo más lejos tomaba la brisa fresca en una reposera y escuchaba música en auriculares, poca gente a quien preguntarle por dónde se entraba a la reserva. A la gente que está así sola descansando tal vez produciendo una cantidad de subjetividad que arrasaría a la sociedad entera no se la debe ir a molestar con preguntas del tipo cómo se sube a la autopista o cómo encontrar la reserva ecológica. En la orilla también se acumulaban montañas de camalotes que iban apilándose sobre una explanada que también era a cuarenta y cinco grados. Y, sobre ella un corredor iba y venía la subía y la bajaba a aquella pendiente tan pronunciada y breve y lo hacía dando pasitos y sin resbalarse pero con velocidad. Aviso, imposibilidad de salir del trabajo para ese almuerzo pautado, algo había surgido a último momento algo urgente algo que impedía que las cosas se juntaran de un modo tal. Y allí por fin en la entrada de la reserva en un sendero por donde nadie andaba caminando, en una reserva vacía en senderos vacíos y llenos de sol un gran lagarto tomaba el fuego que le bajaba o que era absorbido por sus ojos primitivos. Miró, un lagarto y esperó. Luego a desgano primero y después con pronunciada alerta se fue del sendero y se internó en el pastizal tibio. Ojos de ver un lagarto en la sorpresa de un sendero donde no se esperaba encontrar naturaleza semejante pero que esos ojos al fin parecieron por la expresión y la excitación total que solo duró eso, muy fugaz, y la alegría también muy fugaz por entrar por los ojos una sirena echada al sol. Una sirena una bella voluptuosa sirena ahí tomando el sol y haciendo gestos imperceptibles sensuales con su aleta caudal. 

15 febrero, 2016

Un collar

 Le había dado un collar a una mujer. Era un collar en forma de corazón de plástico bien compacto. La base roja y toda la vulva del corazón transparente y adentro se veía un paisaje. Tenía como arenita blanca, tenía un coral y una palmera, algo que se podía parecer a una estrella de mar y unas pequeñísimas caracolas. A una mujer le había dado en préstamo un collar con esa forma, con esa cosa medio exótica. En un pasillo, depositándolo en su mano y viendo cómo los ojos de la mujer chispearon y sabiendo o no sabiendo que a una mujer muy difícilmente se le puede dar algo así esperando que después a los pocos días a las pocas semanas transcurridos algunos años de todo aquello, va a venir y vuelta a depositarlo en las mismas manos. No les viene bien para nada esa clase de alianzas. Y sin embargo esta mujer al siguiente viernes volvió al pasillo aquel un pasillo al que le faltaban en cierto sector las baldosas como que se habían ido despegando, en algunas partes estaban rotas si bien las partes rotas ya no estaban y se veía el cemento, las formas de las baldosas rotas como rompecabezas incompletos; inacabados a masazos. Así y todo una mujer baldeaba aquel pasillo aquella mañana primaveral y frotando se formaba una espuma que llamaba la atención de los que querían pasar hacia el otro extremo del pasillo pero la mujer no se los permitía hasta que terminase, no decía, que seque decía, y no había nada que discutir. Por la ventana abierta del final del pasillo se veían los árboles que ya comenzaban a brotar pero que también todavía hojas viejas y amarillentas les quedaban, como que no había sido posible que el viento las arranque o que la debilidad de los árboles las dejara caer, sin embargo, vale aclarar, que como el viento en ese momento soplaba y se colaba por la abertura del primer piso del edificio algunas de esas hojas se depositaron sobre el pasillo. Finalmente por un costado rozando con las zapatillas de tenis los zócalos con el collar en la mano pudo llegar para dar a partir de una promesa que quizás solo esa mujer entre todas habría considerado como una promesa por no decir ya con un delirio más guerrero, más amoroso y rústico; un juramento. Solo suposiciones de que algo de tal índole había sido unos días antes cuando unas palabras las primeras se habían ido sin que a pesar del poco tiempo transcurrido alguien las pudiese recordar. Siempre es así. Esas cosas pasan. Esas palabras retornan alguna vez mucho después portando una importancia inusitada como llevando un peso como golpeando para entrar. Y lo mucho más sorprendente aún es haber hecho de un modo silencioso pero no menos efectivo venir de lejos a la chiquilla aquella para devolver un collar con sal marina dentro de muy lejos de una isla, de una prefectura del extremo sur. La chica no sabía nada de Asia. Y no pidió nunca quedarse con él pero todo indicaba que se lo quedaría que lo haría por ser una chica. Y no fue el caso, el collar paso de una mano a la otra mano, la chica pidió permiso, se lo dieron, miraba desde la entrada; el pasillo olía a limpio. Tal vez no era la más linda del pasillo pero hubiese estado bien que sobre su pecho reposase aquel pedacito de isla. Aquella fantasía de rojo galáctico, intergaláctico. Cada cosa con cada cosa, cada collar con el cuello de cada mujer.      

08 febrero, 2016

Sabawa para rezar

 No entrar al agua para jugar a ese juego era algo digno de apóstatas. Porque el agua estaba ahí muy cerca, límpida, te bañaba los pies con su frescura mientras que las baldosas o mejor dicho las lajas grises brillantes te quemaban. Como leprosos que se arrastraban y colgaban sus toallas al sol insoportable en alambradas que daban a inmensos basurales del otro lado del límite permitido a los ñiños. Muchos de ellos nunca se atrevieron a jugar a ese juego inmundo que no podía prescindir de una trinidad, ya que las figuras que repartían los roles eran tres. El rey, el verdugo y el esclavo. Las sabawa se lanzaban al aire y caían sobre las lajas determinando el papel que los actores debían jugar. Algunos miraban desde fuera del círculo más íntimo del juego más con temor que con recelo. Y las sabawa caían de una forma o de otra respondiendo a una física simple sin demasiados obstáculos, cara, seca o una combinación de la una y la otra. Si eso sucedía era el verdugo el ejecutor el que cumplía lo dictaminado por el juez. Por una ley siempre dirigida a quebrantar las voluntades y sodomizar y reblandecer la carne.
 Con esa idea de que la piel curtida debía ser fuerte respetarse. El sol brillaba. Un escarabajo rinoceronte llevaba una bolita de barro atrapada en sus cuernos y con una tracción inaudita avanzaba a través de césped cortito. (Dicen que puede soportar un peso como veinte veces mayor que el de su propio cuerpo o más). Eso pasaba del otro lado de la alambrada, de este lado sonó un silbato de algún instructor o de un guardavidas. Esos hombres inmensos de piel aterciopelada que siempre parecían felices pero su piel nada tenía que ver con lo terroso y con la tibieza del suelo y el sembrado y el arrastre de los elementos de labranza. Vas a jugar dijo una voz. Tres que se arrinconaron mientras que otros muchos se quedaban por ahí como marranos aferrados al borde de la pileta, pataleando. Por qué se elegirían ciertas sabawa y no otras; porque eran más pesadas, porque eran las del jefecito, porque el jefecito habría dicho que se jugaría con esas. Los otros dos que jugaban fueron invitados a jugar o dijeron ellos que querían o fueron obligados a ello. Volaron. Después vino la ejecución siempre había una, era la única gracia que la hubiera. Al supuesto renegado le pegaban, lo escupían, le lanzaban objetos contundentes debía estar en posición de dar la espalda al público, agarrado de la alambrada, mirando al basural, la cabeza medio agachada y semidesnudo. ¿Era un culpable, un arrepentido, un morador de qué clase de colonia? No duraba mucho el castigo. Cerca otros jugaban a la payana, a la sombra, con lindas piedritas de canto rodado o de tonos de nácar, amuchados de a grupos pequeños jugaban al tinenti. La sombra era escasa.  

03 febrero, 2016

No hablarle de algo a alguien y otros encuentros a chorros

Hoy 0085
 Porque no quiero que pienses que te estaba apurando. Yo estoy cerca pero si vas a llegar a las 19 avisame así a esa hora estoy ahí. Pero si decís que llegas y media ok. Sí sií. Igual avisame vos a qué hora llegás, vení tranquilo, solo avisame. Yo estoy a diez cuadras, y... no... no quiero entrar antes. Nos encontramos en Corrientes y Uruguay.
Hoy 0084 
 Ah oki. ¿dónde nos encontramos? 
Hoy 0084a
 Sí hola! Sí sí, estoy acá, entro siempre a las 9. Tengo fiaca nada más. Me estoy por hacer el mate. ¿Vos? No me molestas. ¿Ya te levantaste? 
Hoy 0083
 Buen día!!! ¿Cómo estás?
Hoy 0072 
 Ah mirá, te dejo, voy a preparar algo para cenar.
Hoy 0071 
 Fui a una escuela media cerca de mi casa. No. El más chico tiene 21. 
Hoy 0068
 Sí. Mirá vos, a mí no. Y a vos ¿qué te gusta vino o cerveza? Depende de la comida. 
Hoy 0067
 Ah mejor. Ah ¿sos del club de fan? mi hermana también es así, discutimos bastante, pero bien. Ja ja. Hay cosas que hizo que estoy de acuerdo y me parece bien. Pero nunca lo votaría. Tampoco soy fan de Cristina. ¿Viste que hay mucho fan ..? 
Hoy 0066
 No. Viste que pongo play y no paro... ja ja. Soy de familia humilde pero nunca me faltó nada. Más bien familia trabajadora. 
Hoy 0065
 Me encanta estudiar pero cuando no me alcanzaba el tiempo para preparar los trabajos me frustraba y cada... No no. Y viví siempre en lo de mi abuela con mi mamá, mis tíos. Y mi tía tenía, tiene, un taller. Siempre se dedicó a eso, y a mí me gustaba ver las máquinas. Son industriales. Así que me la pasaba ahí. ¡Sé coser! Me gustaría saber hacer más cosas. 
Hoy 0064
 Y puse mi vida primero digamos. Mi tía tiene un ya te dije taller de ropa, y yo me la pasaba ahí cuando era chica. Siiiiii. Estudié inglés, programación. Aunque lo que más me gusta es el diseño. Estudiaba en Ciudad pero no podía más. Baa ahí empecé a cobrar en blanco jaja. Yo trabajé desde los 14 casi, oficialmente a los 18 empecé. 
Hoy 0062
 Tenía los mejores compañeros ellos me enseñaban más que nada. No no, vendedora, en realidad cuando entré era asistente del gerente. No sabía lo que era un tornillo, y después pasé a ventas. No, es la primera vez. Antes trabajaba en una empresa que vende materiales de construcción. Nada que ver jaja. No tanto, es rápido por lo general. Ahora ya lo cerré el sistema si no te mandaba una foto. Disculpá ya volvió mi sistema. Qué bueno disculpame un toque.
Hoy 0059 
 ¿Condiderás que inspiras confianza, manejando una moto por ejemplo? No sé tendría que conocerte primero... jaja. Nunca viajé en moto. Pará... ¿Viajar o andar? Mi hermano tiene una y nunca me subí.
Hoy 0059b
 Siempre... Me hablaste un montón hoy. 
Hoy 0059a
 Más si era de noche. Lejos, en Lanús, ¿y por dónde vivías en ese tiempo? ¿El almacén está? Jajaja ¿Todavía está no? ¿es sobre García? No mucho, unas cuadras. Ah ¿Por? ¿chico? ¿de qué edad? Sí y Paraguay. Además más tarde se llena El Cuartito y hay que hacer cola afuera. ¿A la salida de la oficina? 
Hoy 0058
 Sobre Rocha.
Hoy 0057
 ¿A la salida? Que ya sabía que mañana nos vemos. Sabía que me lo ibas a decir también. Ya sé jaja. Sí. Ya perdés la noción de los días. Sí. Sí sí me imagino que para vos ya está. 
 Hoy 0055
 ¡Qué bueno! Sobre todo lo de la siesta jaja. Es que tengo que revisar unas emisiones que hice a la mañana porque creo que están mal. Y si no lo hago hoy, mañana ya es tarde. ¿Vos? ¿Tu día tranquilo? 
Hoy 0054
 Sí ahora estoy llegando a mi casa y me voy a fijar si se arregló. 
Hoy 0053
 Jajaja tiene una cadenita, es el único que conozco, y vos. Hace una hora que estoy sin sistema de emisión. Se cayó a nivel mundial. Si no es la luz es esto. 
Hoy 0052
 Sí, por eso, ahora estoy llegando a mi casa y me voy a fijar si se arregló. 
Hoy 0052b
 Jaja, sí por eso el chico del kiosko es de Huracán. ¿Y cuál es el de ella? Ah mirá... ¿por qué? 
Hoy 0052a
 Sí! están separados ahora. Sí somos 7. Jajaj yo tengo una sobrina también. Ah re bebé. No sabía que tenías sobrinas me habías dicho de una de 9. Ah no no. Hay luz. ¿Qué cosa se cortó? ¡Qué bueno! 
Hoy 0050
 No!! te estaba haciendo un chiste, capaz escuchabas voces de un alien, ¿como viene tu día hoy? Yo recién llegué a la oficina. ¿Escuchás otras voces no humanas? 
Hoy 0050a
 ¿Ya te despertaste?
Hoy 0049
 Vos también beso. Bueno me voy a dormir tengo sueño. 
 Hoy 0047
  ¿Poesía antigua? ¿qué libros usaste en las clases? Varias cosas que no me interesan, no volvería a leer a Stamateas, mucho menos la esposa, no te perdés de nada. Me gusta Edgar Allan Poe. Tampoco me gustan los libros de Claudio María Domínguez. Más bien me llaman la atención. También podría leer una novela digamos de Márquez, pero no sé, esas minas que escriben historias de amor... De la pobre sirvienta que se enamora del patrón. Hace poco terminé uno, Malcomidos se llama, se lo pasé a mi hermana, nos pasamos los libros con mis hermanos y mi mamá. Depende del gusto de cada uno igual. No me interesan los de novelas. Ese se llama Política de las apariencias. Ahora estoy leyendo uno de una socióloga. Entiendo. Te gusta. 
Hoy 0046
 Con mis dos sobrinos varones quiero ir. Trato de ir por lo menos unos días cada año. O un finde en invierno. A Mar del Plata seguramente. Todavía no sé si voy a poder tomarme una semana en enero. Voy a tratar que sea la última pero no sé. 
Hoy 0046b
 No tengo. 
Hoy 0046a
 Me hiciste reír gracias. ¿Sí? Yo creo lo contrario... la que tengo acá es de noviembre. ¿Y esa por qué te llamó la atención? ¿De cuál hablás primero? ¿No hay dos? Sí. 
Hoy 0045
 Y pensaba que era mala, amarga, mala onda, algo así. Porque según él siempre me veía con cara seria. 
Hoy 0045a
 Una vez un compañero de trabajo me dijo yo te odiaba y ahora veo que sos re copada. ¿Algo más? Sos de Huracán no te olvides jaja. Lo del sentido del humor adivinaste solamente. La mayoría de la gente piensa eso que me dijiste de ser reservada hasta que me conoce de verdad, pero lo del sentido del humor es así.
Hoy 0044 
 ¿Soy mala? No tengo mucho sueño, ¿vos? 
Hoy 0044b
 Te pido disculpas por eso de antes. 
Hoy 0044a
 Noo! ¿En qué momento lo acepté? Me dijiste además de reservada ahora sos mala y mi respuesta fue noo! Me dijiste mala vos. No no, puede ser cualquier forma de dirigirse a alguien en forma irrespetuosa. Si vos no tenés confianza con alguien jamás le dirías boludo por ejemplo, no sé, a un compañero de trabajo. Y suponé que me dijeras boluda, era un ejemplo. Mas o menos, es un ejemplo. Tengo amigos gays, y a veces hacen chistes, ¿me explico? ¿Tenés amigos gays? Pensaría que te tomás mucha confianza si, no sé, me dijeras algo irrespetuoso en forma de chiste o algo así.
Hoy 0043
 No si no me hablas de nada, jaja. Debe ser. Es que creo que no me doy cuenta cuando lo hago. Pero al parecer no es así. ¿Cuándo? Noo! ¿De mi ex querés que te hable? ¿De por qué no estamos más juntos? Mañana tengo que ir al dentista. ¿Soy muy buena para cambiar de tema, te dije? Te repetí muchas veces que me preguntes. Además mi respuesta fue muy completa podría haber sido más corta. ¿Qué? No nunca me casé ¿vos? ¿Una fecha? Estuve enamorada de mi ex hace dos años más o menos, ¿qué hiciste el 31? A mí me gusta, nunca diría que estoy enamorada de uno que da el clima. ¿Paka Paka? jaja como vos se llama mi jefe también, ¿tenés segundo nombre? ¿Y en la tele además de fútbol que ves? ¿vas a la cancha? ¿Cómo? ¿Tomás mate? ¿Qué más querés saber o preguntarme? Yo si empiezo pongo play y no paro te aviso, jaja. ¿Entonces? ¿Qué más querés saber o preguntarme? me dijiste que no sos muy hablador, así que no quiero preguntar mucho jaja. Es lo que vos entendiste me imaginé más que nada por el tema de dar clase tenés que tener paciencia. No dije que me pareciera importante, prestame atención jaja. No. No sé bien a qué te referís ¿a qué te referís? Bueno. ¿De buenas noches? Es verdad llevás la cuenta, ¿sos de competir? Porque a mí también me gusta. Supongo que tenés paciencia ¿tenes? Me gusta que leas. Ok ¿qué querés saber? Un tipo que a mí me guste... No es algo que tenga definido, creo que cada persona es única y de cada una te puede gustar algo diferente. ¿Y cómo sos vos reservado? ¿Y de quién más? ¿Si por? ¿Si te vas a dormir? La que tenés acá, y ¿qué es esa foto que tenés de perfil? Como las que se sacan al lado de autos importados. Que buena la foto creí que me ibas a mandar una como canchero.
Hoy 0042
 ¿Ah bueno te gustan las motos? a ver...
Hoy 0039
 Jaja hoy se cortó la luz también. Pero solo una hora, a la mañana.
Hoy 0037 
 ¿Y qué hiciste hoy?
Hoy 0035 
 Tuve un día complicado hoy. Como se juntó todo el trabajo de dos días. Tengo ensalada y estoy haciendo zapallitos rellenos. Quizás para mañana. ¿Qué cocinás? 
Hoy 0030
 No no.
Hoy 0028 
 Bien!! ¿por cenar vos?
Hoy 0025
 ¿Me escribiste ahora para decirme chau?
Hoy 0022 
 Hola.
Hoy 0018
 Jajaja que vivo por las vacaciones, ¿el viernes?
Hoy 0016 
 Entiendo ¿vos cuando podés?
Hoy 0017
 ¿No te tenés fe por qué decís que fallás?
Hoy 0015 
 ¿Pero en serio? No entendí.
Hoy 0013 
 Entiendo. ¿Y lo de poesía?
Hoy 0010
 Contame de tu trabajo, ¿escuela secundaria es ?
Hoy 0008 
 Sí. ¿qué estás leyendo?
Hoy 0006 
 Te quedás dormido.
Hoy 0005
 Así sabía si podíamos seguir hablando.
Hoy 0003
 Ah ok.
Hoy 0002
 ¿Te vas a dormir temprano?
Hoy 0001
 Hola! 

21 enero, 2016

Estaba Cristina

 En una reunión de trabajo alguien me dijo mirá ahí está Cristina. Fue una gran sorpresa estaba Cristina entre la gente y quise ir a saludarla. Me hubiese gustado ir y pedirle permiso para sacarme una foto. Cristina sabe sacar buenas selfies. Yo le dije a un compañero; mirá vos estamos acá en la periferia y al final vienen, quiénes, me dijo, quiénes, vienen, no sé, personalidades, grandes políticos funcionarios importantes. Cristina estaba igual que como la vimos siempre es una de las pocas personas que estaba igual que como la vimos siempre. A lo último me animé y me acerqué a saludarla: Cristina, dije. Me miró, me miró directo a los ojos y se me quedó mirando un largo tiempo. Sonrió un poquito. Le pude dar un beso. Apunté hacia Cristina y hacia mí para sacar esa foto para después poder mostrarla diciendo me saqué una foto con Cristina. Me puse un poco nervioso el sudor de las manos no me permitía presionar como era necesario. La pantalla se puso como resbaladiza. Ya había otros que le querían hablar a Cristina como que Cristina miraba medio de soslayo pero no se iba de la pose de la foto hasta que al final ella misma también acercó un poco su mano, apretó la pantalla y la foto salió. Con otro compañero nos quedamos hablando del otro día cuando este compañero había estado en la comisaría demorado por un siniestro ocurrido en la vía pública y que le debían tomar las huellas. Estaba en la parte de inventarios y el ayudante a cargo le había tomado las manos y con un rodillito todo embadurnado en tinta negra le cubría todos los dedos, los diez dedos. Y siempre le repetía lo mismo, estás muy nervioso por eso la tinta no toma. También hablamos sobre un acto en provincia de Buenos Aires donde había estado Cristina inaugurando la ampliación de una autopista, después de las formalidades Cristina fue a saludar a la gente. Se amontonaron miles. Este compañero había llegado muy temprano y estaba allí pegado a la valla -a diez pasos de Cristina como mucho- y le gritó; Cristina! Cristina! A la segunda vez que le gritó Cristina identificó a la persona y miró a este compañero. Él le hizo la v pero se la hizo cruzando el brazo derecho hasta dar con el otro hombro; en consecuencia la v era una v hecha con los dedos y la mano mostrando el dorso hacia afuera. Inmediatamente Cristina lo corrigió con un gesto mostrándole la v como debe ser. El compañero dijo que Cristina dijo que así no, así. Estos dichos el compañero los llevaba a cabo con una gran mímica de manos y boca para ilustrar todo el asunto de la escena. La mano dirigida hacia el interlocutor sin invertir en ningún momento ni la mano ni el brazo, juntar los tres dedos pulgar, anular y menique como si quedaran contenidos por el pulgar y los dos restantes formando la v.