Los pies se nos hundían sobre los médanos había una cantidad considerable de una especie de pastitos que no eran demasiado largos pero tendían a flamear con el viento. Imposible andar descalzos por el frío. La botella de cerveza estaba apoyada sobre la arena y toda su base tenía arena adherida por la humedad del vidrio negro. Tomé un trago bien bien largo y nos miramos y les dije bueno me voy. Dónde, no, me contestaron ustedes, ahora te vas... dentro de un rato se hace de noche después no vas a poder volver. Pero es que voy a usar, referencias, quiero ver quiero ir hacia Aguas Dulces quiero recorrer toda la playa vacía ir a los médanos, quiero buscar pruebas de la chica que mataron tiempo atrás. Resolver ese caso aportar algo concreto hasta ahora no descubierto que aporte ¿ee? un dato esclarecedor y lo resuelva. Ustedes se cagaron de la risa me desearon suerte y que prestara atención. Empecé a caminar. Para el lado de los médanos de Cabo Polonio nada ni una persona cerca de semejantes montañas de arena. Solo pasó alguien cabalgando a toda velocidad y dos perros atrás enardecidos con las patas del caballo. No podía creer que los perros pudieran alcanzar a un caballo como ese con tanta facilidad o a cualquier caballo que galope en la arena o en otra superficie. Los perros estaban cegados de furia y daban ganas de que el caballo lejos de desorbitar cada vez más sus ojos de pánico diera unas buenas patadas hacia esas bocas sedientas y sus dentaduras estallaran. El jinete daba la impresión de que tenía toda la intención de hacer algo pero no hacía nada y los perros acercaban sus dentelladas a las patas traseras en ese lado esbelto entre la pezuña y la pata que se afina y ahí rasgaban la carne del pobre caballo. Al fin el jinete hizo un ademán brusco tiró de las riendas, el caballo casi se paró en dos patas. El jinete hizo un gesto amenazante a los perros y disparó fustazos al aire como si espantara moscas. El lenguaje de los gestos es una comunicación certera para los perros se detuvieron como pensando que las consecuencias podían ser caras si persistían con su instinto asesino. Los perros se fueron hacia el norte y el caballo manando sangre de una de sus patas hacia el oeste. Me fui para el lado de los perros y caminé varios kilómetros a medida que me alejaba del centro del pueblo siempre por la playa abierta, inmensa, los ranchitos iban siendo más espaciados y más precarios. Por momentos se veían tan raquíticos y endebles que daban ganas de ir a tocarlos para convencerse de que no estaban dibujados o de que no se trataba de montajes escénicos que solo tenían frente y al darles la vuelta uno se encontraría con un armazón de utilería. Cuatro ranchos alineados más lejos dos ranchos alineados y uno un poco más atrás. Después una serie de esos ranchos que eran simplemente una piecita de tablas entreveradas oscurecidas por la intemperie y que era difícil saber si habría un morador dentro. Todo desértico salvo tres chicos que corrieron hacia el mar los vi de lejos y para cuando llegué donde ellos con una piel de acero se bañaban felices en ese mar helado, nada, enseguida desaparecieron. Un restallido seco fue aumentado desde atrás empezaba a tamborilear y se mezclaba con el bramido continuo del mar calmo de la bahía. Una ráfaga era el caballo que volvía lanzado y se alejaba otra vez llevaba su pata izquierda vendada con un paño blanco que se había desanudado y dejaba a los vientos un retazo y fue lo único que a pesar de la distancia todavía vibraba en la retina. Escalé un poco por los médanos para ganar altura y ver con más detalle la puesta del sol y también para tener una visión un poco más panorámica hasta dónde llegaban las casitas, sobre la playa cada vez eran más espaciadas, se repetían cada cien o ciento cincuenta metros. En eso no sé de donde un perro me divisó a lo lejos y ladró vino hacia mí con el segundo ladrido se sumaron de más lejos otros dos y tres más. Las piernas se me van solas pero en la playa ya los perros no se muestran tan agresivos me persiguieron un rato y cuando me di vuelta nada; solo esa bruma que venía del mar y que ni se movía porque había poco viento. Todo estaba blanco y rosado como si el aire tuviera una coloración. Caminé unos quinientos metros más. Cuántos kilómetros habría caminado hasta ese momento. En Aguas Dulces sin que me haya podido dar cuenta se fueron multiplicando aglomeraciones de luces que desde la soledad en la que me hallaba creaban la ilusión de una ciudad muy grande. Hace ya un rato que quedó atrás el último endeble ranchito monoambiente y los médanos se volvieron como más bajos y más llanos. Es imperceptible el instante en que la noche llegó. En realidad es tan gradual que no se puede decir ahora pasamos a la noche, ya entramos, no, es todo una mezcla de lo que se abandona y de lo que llega del esfuerzo por ver un poco más allá y aferrar el último resquicio que no se va nunca pero que ya es inútil. Más lejos de la costa cuando se terminaban estos médanos se veía mucha vegetación una zona boscosa un poco más lejos, será acá donde encontraron el cuerpo de la chica enterrado... En verdad estaba como semi enterrado más bien disimulado con lo único que se podía hacer pasar que era arena. Posiblemente esa noche fue ventosa y entonces a la mañana alguien paso y vio un resto asomando, algo que le llamó la atención, una forma, el reflejo de una uña. Como esas cosas negras que asoman cerca de la costa y de lejos uno no sabe si es un pedazo de barco antiquísimo, un animal inmóvil o una roca oscura. Me quedé un rato revolviendo con las zapatillas como haciendo gestos de buscar, como si las puntas del calzado fueran capaces de husmear. Las tinieblas me iban envolviendo y ahí parado no hacía nada ni siquiera podía tomar fotos porque la cámara tenía poca batería. Emprendí el regreso.
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09 agosto, 2016
07 noviembre, 2015
Ahora wsap cambió
Hasta que me metí aquí dentro no me di cuenta de lo que es el sol y el agua.
Es lo único dudoso que tiene el útero; no hay luz, no hay sol, pero sí agua y calor. Se puede, en el útero, hacer la vuelta de roll. Se puede y lo mejor es que golpear la cabeza contra la placenta no debe doler nada. Nadie pregunta si afuera está lloviendo porque a nadie le importa o porque aún no existe límite entre afuera/adentro. No se vaya a decir lo que todos esperan que se diga. Lo cierto es que al ver esos débiles rayitos de sol atravesando la gran carpa del natatorio hecha de paredes semitransparentes, se nota que afuera no llueve y adentro no llueve. Vuelta de roll.
El wsap se llenó de pronto de chiquitos de color, de chiquitos negros, de chiquitos de los barrios por donde vienen bajando gigantescas oleadas de barro donde surfean todos los otros elementos que se pueden poner para expresar ideas o estados de ánimo o momentos del día o materiales con los cuales se práctica un deporte que es para los chicos que son como el color de la pantalla o que son amarillos como los simpson. Y en los que nadie sabe de qué modo, a través de qué misterioso alineamiento los chicos que dicen; yo soy negro, son los mejores. Los superdotados de la basura, los superdotados de la disfunción, los superdotados del abandono, los superdotados de las calles mal iluminadas donde unas historias clínicas de tuberculosos se hacen añicos en el pavimento. Pelotas de fútbol, bates de béisbol, remos, salvavidas, pelotas chicas y medianas, guantes para realizar distintas destrezas.
La noticia es la que se dice así; el wsap cambió introdujo un cambio, algo amplió, creó un mosaico más amplio en las pantallas y en el abanico de posibilidades y de colores que puede ver un ojo y remitir un dedo. Un chiquito hace la vuelta de roll y ve que ya no está en el útero. La madre dice que el día que naciste yo me fui. Naa imposible ninguna puede. Yo me fui, dice, te dejé con una que estaba ahí al lado porque había otra cama al lado y te dejé y me fui apenas naciste. Me tuvo y después se fue a bailar dice un chiquito. Mi mamá me tuvo y ahí le dijo a una que estaba al lado que si me cuidaba y se fue a bailar, dice una chiquita. Te tuve y me fui a bailar ¿no es acaso el nombre de una canción? Entonces de todos los costados donde está parado y parada empieza a hacerse grande la ola y van surfeando sobre el barro y una risa y otra risa y otra risa. Es una catarata de chistes que va bajando y arrastra... Te tuvo y se fue a bailar, te tuvo y se fue a bailar.
Es lo único dudoso que tiene el útero; no hay luz, no hay sol, pero sí agua y calor. Se puede, en el útero, hacer la vuelta de roll. Se puede y lo mejor es que golpear la cabeza contra la placenta no debe doler nada. Nadie pregunta si afuera está lloviendo porque a nadie le importa o porque aún no existe límite entre afuera/adentro. No se vaya a decir lo que todos esperan que se diga. Lo cierto es que al ver esos débiles rayitos de sol atravesando la gran carpa del natatorio hecha de paredes semitransparentes, se nota que afuera no llueve y adentro no llueve. Vuelta de roll.
El wsap se llenó de pronto de chiquitos de color, de chiquitos negros, de chiquitos de los barrios por donde vienen bajando gigantescas oleadas de barro donde surfean todos los otros elementos que se pueden poner para expresar ideas o estados de ánimo o momentos del día o materiales con los cuales se práctica un deporte que es para los chicos que son como el color de la pantalla o que son amarillos como los simpson. Y en los que nadie sabe de qué modo, a través de qué misterioso alineamiento los chicos que dicen; yo soy negro, son los mejores. Los superdotados de la basura, los superdotados de la disfunción, los superdotados del abandono, los superdotados de las calles mal iluminadas donde unas historias clínicas de tuberculosos se hacen añicos en el pavimento. Pelotas de fútbol, bates de béisbol, remos, salvavidas, pelotas chicas y medianas, guantes para realizar distintas destrezas.
La noticia es la que se dice así; el wsap cambió introdujo un cambio, algo amplió, creó un mosaico más amplio en las pantallas y en el abanico de posibilidades y de colores que puede ver un ojo y remitir un dedo. Un chiquito hace la vuelta de roll y ve que ya no está en el útero. La madre dice que el día que naciste yo me fui. Naa imposible ninguna puede. Yo me fui, dice, te dejé con una que estaba ahí al lado porque había otra cama al lado y te dejé y me fui apenas naciste. Me tuvo y después se fue a bailar dice un chiquito. Mi mamá me tuvo y ahí le dijo a una que estaba al lado que si me cuidaba y se fue a bailar, dice una chiquita. Te tuve y me fui a bailar ¿no es acaso el nombre de una canción? Entonces de todos los costados donde está parado y parada empieza a hacerse grande la ola y van surfeando sobre el barro y una risa y otra risa y otra risa. Es una catarata de chistes que va bajando y arrastra... Te tuvo y se fue a bailar, te tuvo y se fue a bailar.
05 junio, 2015
Acerca del jugador que se fue solo a la zona de vestuarios y no pudo ser hallado
Fue como si se lo hubiese tragado la tierra. El partido había sido suspendido un rato antes por una situación de violencia de los hinchas locales contra los jugadores del equipo visitante. El estadio estaba colmado. No se dirigió, no, a la zona de vestuarios por haber sido expulsado, fue más bien como si aprovechase la confusión total que se vivía para escabullirse. Todos los jugadores de un equipo y de otro estaban en el campo de juego, mezclados con periodistas, fotógrafos, los árbitros y las autoridades del club y también las que organizaban el evento deportivo. Era una noche sin luna, un cielo azul-negro por donde se movían algunas nubes vaporosas. Iban cesando de a poco las voces ensordecedoras del estadio, la gente se daba cuenta, quizá, que como decían los periodistas, los violentos, unos pocos, una vez más habían ganado lo que hubiese podido ser una fiesta de todos. Por lo demás, cualquiera que no conociese el club podía perderse en la inmensa zona de los vestuarios. Además, no era lo mismo bajar por donde salía el local, por donde salía el visitante o por donde habían entrado los árbitros. Abajo todo estaba comunicado claro, como conductos que necesariamente respondían a una totalidad. Pero de todos modos los pasillos estaban mal iluminados y vacíos como cámaras ciegas de un hormiguero abandonado. Todo el personal de seguridad estaba cerca del campo de juego o en las calles. Las primeras búsquedas supusieron que el jugador se había sentido descompuesto había bajado solo, no conocía las inmediaciones por ser del equipo visitante, había pretendido llegar hasta los vestuarios donde él y sus compañeros tenían sus efectos personales. En ese intento se habría perdido, se habría sentido cada vez peor hasta desvanecerse y quedar encerrado en alguno de los innumerables cuartitos o dependencias de las zonas de vestuarios. Al no poder ser atendido en el momento y quedar allí aislado, pues ¿quién aquella noche del partido suspendido se iba a imaginar que nunca habría podido salir del estadio, de modo tal que habría muerto quizá sin ser del todo conciente de qué cosas poblaban la semioscuridad que lo rodeaba? Lo cierto es que nunca pudieron hallar el cuerpo, ni con perros, ni revisando todos los circuitos de cámaras existentes, ni aislando, de inmediato,todas las instalaciones. De hecho fue muy oportuno que por los incidentes ocurridos aquella noche el club estuvo clausurado casi veinte días. Los peritos intentaron hacer un trabajo de edición cirujana con los materiales que proporcionaron las cámaras de seguridad. Dado que no se había tratado en principio de un homicidio sino de una simple e incomprensible desaparición no se llevó a cabo ningún atentado contra las pruebas existentes como siempre ocurre en estos clubes.
Pero hubo una imagen que durante noches quedó congelada, fue diseccionada de mil maneras por los especialistas porque parecía proporcionar la clave para develar el misterio. Cuando no hay testigos, cuando no ha ocurrido nada sino simplemente un cuerpo que no aparece por ningún lado un objeto heterogéneo que no se sabe de dónde ha salido, por qué aparece allí, puede hacer creer a los investigadores que es la resolución final. En este caso una imagen borrosa de tonalidad verdosa dejaba ver la puerta de una pequeña dependencia destinada al personal auxiliar para guardar objetos de limpieza varios y una máquina aspiradora, se podía ver la puerta entreabierta y del lado de adentro como si hubiese una luz que parpadeara pálida, enfermiza... como una sala sucia de hospital pobre. Junto al marco de la puerta un destornillador caído y el mango del destornillador manchado con pintura roja ya seca. Y esa remera con el número dieciocho hecha un bollo también cerca de la puerta entreabierta y con el número medio chorreado de pintura roja. Exactamente como si alguien hubiese usado la remera para limpiar un objeto. Es que del metal la pintura fresca sale fácilmente si se la repasa con un paño, cualquier pintor lo sabe, y no hace falta serlo. Alguien había querido borrar el rastro de pintura del destornillador usando para tal fin la remera blanca, la dieciocho del jugador. Las preguntas y las conexiones surgieron como una especulación natural. Sin embargo nada de pruebas concluyentes. Noches enteras en oficinas de la policía científica, ya vacías, con apenas algún que otro guardia de sereno, las pantallas idénticas se multiplicaban como una insistencia inútil y prolija con esa imagen detenida. Ese verdor esa palidez de la luz escasísima mostrando el destornillador caído o la remera medio hecha un bollo contra un zócalo. Horas y horas mostrando el interrogante impotente y las respuestas vaya a saberse a dónde había que ir rejuntarlas como un material derramado, ya perdido, y que en pocas semanas se olvidaría como se olvida todo en las pantallas.
10 enero, 2015
7 de enero atentado a Charlie-Ebdo y publicación de Sumisión
Hace unos días nos enteramos de que en Francia se llevó a cabo un ataque terrorista al staff de la célebre revista Charlie Hebdo.
Leí una nota de un periodista que cubría el tema para Página 12. Me llamó la atención que en un momento el texto le dedicara casi un párrafo entero a criticar a aquellos que llevarán agua para su molino o aprovecharán esta situación de confusión y bronca para confundir más a la opinión pública y hacer que la sociedad francesa desbarranque hacia una ultraderecha siempre agazapada. Creo que ese punto de vista es correcto. Me corrijo, en particular me llamó la atención que se señalara que dicha coyuntura beneficiaría a personalidades detestables de la cultura francesa como el escritor Michel Houellbecq. Ese mismo día, es decir el día del asesinato de los escritores y caricaturistas de Charlie Hebdo, se habría publicado en Francia, Sumisión, la última novela de como dice la contratapa de unos de sus libros, "la primera star literaria" desde Jean Paul Sartre. Al parecer en este último texto, Sumisión, Houellbecq se entrega de un modo que roza lo patético a las ficciones paranoicas que sabe entretejer con maestría. La sociedad francesa se rinde ante la cultura árabe; no va más Occidente. Hurgueteando un poco encontré una referencia al menos de Houellbecq. En Las partículas elementales (Anagrama 1999, Trad. E. Castejón)en un capítulo dedicado a narrar la así llamada revolución sexual en los años '60 menciona del siguiente modo a Charlie Ebdo, dice:
"El conflicto ideológico, latente a todo lo largo de los años sesenta, estalló a comienzos de los setenta con Mademoiselle Age Tendre y 20 ans, cristalizándose en torno a una pregunta fundamental en aquélla época:<<¿Hasta dónde se puede llegar antes del matrimonio?>> Durante estos mismos años la opción hedonista-libidinal de origen norteamericano recibió un poderoso apoyo de los órganos de prensa de inspiración libertaria (el primer número de Actuel apareció en octubre de 1970, y el de Charlie-Hebdo en noviembre). Si bien estas revistas se situaban, en principio, en una perspectiva política de contestación al capitalismo, estaban esencialmente de acuerdo con la industria del entretenimiento: destrucción de los valores morales judeocristianos, apología de la juventud y de la libertad individual".(...)
Leí una nota de un periodista que cubría el tema para Página 12. Me llamó la atención que en un momento el texto le dedicara casi un párrafo entero a criticar a aquellos que llevarán agua para su molino o aprovecharán esta situación de confusión y bronca para confundir más a la opinión pública y hacer que la sociedad francesa desbarranque hacia una ultraderecha siempre agazapada. Creo que ese punto de vista es correcto. Me corrijo, en particular me llamó la atención que se señalara que dicha coyuntura beneficiaría a personalidades detestables de la cultura francesa como el escritor Michel Houellbecq. Ese mismo día, es decir el día del asesinato de los escritores y caricaturistas de Charlie Hebdo, se habría publicado en Francia, Sumisión, la última novela de como dice la contratapa de unos de sus libros, "la primera star literaria" desde Jean Paul Sartre. Al parecer en este último texto, Sumisión, Houellbecq se entrega de un modo que roza lo patético a las ficciones paranoicas que sabe entretejer con maestría. La sociedad francesa se rinde ante la cultura árabe; no va más Occidente. Hurgueteando un poco encontré una referencia al menos de Houellbecq. En Las partículas elementales (Anagrama 1999, Trad. E. Castejón)en un capítulo dedicado a narrar la así llamada revolución sexual en los años '60 menciona del siguiente modo a Charlie Ebdo, dice:
"El conflicto ideológico, latente a todo lo largo de los años sesenta, estalló a comienzos de los setenta con Mademoiselle Age Tendre y 20 ans, cristalizándose en torno a una pregunta fundamental en aquélla época:<<¿Hasta dónde se puede llegar antes del matrimonio?>> Durante estos mismos años la opción hedonista-libidinal de origen norteamericano recibió un poderoso apoyo de los órganos de prensa de inspiración libertaria (el primer número de Actuel apareció en octubre de 1970, y el de Charlie-Hebdo en noviembre). Si bien estas revistas se situaban, en principio, en una perspectiva política de contestación al capitalismo, estaban esencialmente de acuerdo con la industria del entretenimiento: destrucción de los valores morales judeocristianos, apología de la juventud y de la libertad individual".(...)
31 octubre, 2013
Del legislador
Nene malo Cabandié.
Cabandié nene malo.
Lo paran y le piden los papeles y no tiene los papeles del seguro o todo pago al día y las caras de las gentes no se gustan. Y le quieren retener el automóvil porque no cumple con la reglamentación vigente. Y entonces se enoja y dice, soy, sí, soy, hijo. Llama por celular y ni piensa ponerle paños fríos a la situación y una mujer lo consuela, una mujer lo lastima, una mujer le arrebata la paciencia, el buen nombre. Como un perro al que se acorrala como can al que va a buscar la perrera, herido pero no de muerte, sino cortado por el filo del acero cobarde que le hace lanzar improperios y un montón de palabras y verdades que danzan en la rabia que se desparrama por su maxilar inferior. Y todo se va mezclando en la discusión, las contestaciones, la espuma y las palabras como recortadas y pegadas una al lado de la otra pero alguna más derecha y otra más inclinada sobre la otra, otras como si se cayeran como si derraparan cuando se termina el camino de espuma. Un día en que voy a ver a la familia debería decirle al gendarme quién soy o quien soy. Y no lo hago. La familia siempre desaparece en el horizonte; en sueños, de niño, la familia no está y es una angustia creciente que cubre todo como una niebla densa. Sentado en su butaca sin los papeles al día, interpelado y caliente. Ese es el que yo soy; soy el legislador. ¿El que hace y castiga y aguanta porque hay mucho hijo de puta que te va comiendo por todos lados cuando querés hacer las cosas como un justo? El legislador es un justo, está en su despacho atiende el teléfono, hola! soy Dios. Difícil es el lugar del legislador tal como lo señala Jean Jacques Rousseau en el Contrato Social. No puede recurrir ni a la fuerza ni a la razón para persuadir al pueblo ignorante de los beneficios de colocarse el yugo de la carga pública. Y qué hará el legislador entonces: invocará al cielo, o sea intentará usar el teléfono para comunicarse con Dios.
Casi a mediodía en dirección al sur ya saliendo de la ciudad y entonces los gendarmes dicen con gestos de la itaca de las armas no de las manos sin usar la voz, dicen que pare. Y entones que vacíe la mochila, los bolsillos y todo esto porque es obvio que ahí, y señala ahí con las cejas con cierta tonada de la voz un poco para dentro y resoplando, ahí podés llevar un arma es por eso, pero esto que sigue no lo aclara; que es muy importante pararte y palpar bien las cosas y probarlas. Sí. Porque ese gendarme saca de la mochila o hace sacar -porque las cosas él no las toca solo las mira sintiendo en sus ojos el palpitar de las cosas-, el pez, recién llenado de pastillas-pez. Y entonces se mira en la cabeza en la punta del pez que es un simio que se llama marcel y esto qué es. Pastillitas, dice. Tuerce la boca y la cabecita de marcel y tira con cuidado y ahí están todas las pastillas acomodadas algunas más blancas que otras otras como de tonos lavados, una fila de arco iris, cierto perfume dulzón y artificial. Y él posa la puntita de su lengua para probar el azúcar ese y saber si no será alguna sustancia prohibida. Cierra el pez y me lo pasa y yo me fastidio por no decir quién soy. Y el pez se disuelve después de ser lamido se esfuma y las pastillas van cayendo a la vereda toda rota con esas baldositas cuadradas de veinte por veinte levantadas tan solo apoyadas en el suelo las típicas que salpican después de la lluvia. Vuelvo con mi padre en su viejo coche cierta noche del cine. A la salida comenzó a lloviznar y refrescó, entre un repiqueteo muy pausado sobre el amplio capot, la marcha lenta sobre el asfalto oscuro y el ruido fuerte del motor vamos comentando pormenores. Qué malo es el sonido en estos viejos cines del conurbano pero la película de ciencia ficción fue más que jugosa, compleja. Se llama Experimento Philadelphia y trata sobre una experiencia bélica que realiza la marina de EEUU en los años '40 utilizando cierta tecnología basada en energía nuclear. Resulta que algo sale mal, una anomalía, se produce como una especie de burbuja radioactiva y contamina, por no decir que baña, todo el barco donde se realiza la experiencia. Los dos marines protagonistas, a diferencia del resto de la tripulación, se lanzan al mar creyendo que así salvarán su vida. Pero en realidad la complican porque viajan en el tiempo al futuro y a partir de ahí todas las peripecias para reparar sus vidas que quedan dañadas de un modo mucho más severo que si se hubiesen quedado, entregado a la plena radioactividad de su barco... Tan distraídos estamos conversando que mi padre, sobre todo, no se da cuenta que un policía de tránsito le hace señas para que se detenga. No lo ve y sigue camino. Pero el policía lo sigue-persigue. Toca sirena, le cierra el paso. Frenada medio abrupta. Los papeles, la identificación, quién es el menor etc. Mi padre le explica que ni cuenta se dio y le dice quien soy. O sea le dice quien él es. La conversación-interrogatorio se extiende un poco más; siempre con ese tono cortante. En el momento oportuno un término que para los oídos de un agente produce el mismo efecto que empinar una copa de salentein 2010 con My Favorite Things de Coltrane al taco: chef, capo, boss; ese es quien yo soy. Puede continuar disculpe la molestia. Continuamos, pero todo está cortado por un frío que echa un humo gélido como el hielo seco. Cuando llego seguro que comienzo de modo atropellado a relatarle todo el film a mi madre. Mientras ponemos la mesa es como si de tan vertiginoso modo de escupir las palabras pudiese articular toda aquella trama incomprendida. Y volviendo, mi padre dice que estos te molestan durante un buen tiempo. De joven siempre te van a molestar. Es como un presagio de lo que ha de suceder unos años después en el momento en que las fuerzas de la vida llegan a su cenit: mundo adolescente. Después ya no te joden tanto. Y si se complica mucho dice... Ese se complica mucho se me ilustra en ojos colmados oscuridad, como una bola de luz negra parecida a la del Experimento Philadelphia cuando se produce la anomalía y cuando la densidad de la burbuja va cediendo y los relámpagos amarillentos y cobaltos bajan la tensión veo que no es más que alguien joven encapuchado y unos cuantos policías que le pegan hasta matarlo. Deciles que tu padre -esto es decirles quién soy sin que te lo pregunten siquiera que equivale a decir quien soy- trabaja para Presidenta de la Nación.
Cabandié nene malo.
Lo paran y le piden los papeles y no tiene los papeles del seguro o todo pago al día y las caras de las gentes no se gustan. Y le quieren retener el automóvil porque no cumple con la reglamentación vigente. Y entonces se enoja y dice, soy, sí, soy, hijo. Llama por celular y ni piensa ponerle paños fríos a la situación y una mujer lo consuela, una mujer lo lastima, una mujer le arrebata la paciencia, el buen nombre. Como un perro al que se acorrala como can al que va a buscar la perrera, herido pero no de muerte, sino cortado por el filo del acero cobarde que le hace lanzar improperios y un montón de palabras y verdades que danzan en la rabia que se desparrama por su maxilar inferior. Y todo se va mezclando en la discusión, las contestaciones, la espuma y las palabras como recortadas y pegadas una al lado de la otra pero alguna más derecha y otra más inclinada sobre la otra, otras como si se cayeran como si derraparan cuando se termina el camino de espuma. Un día en que voy a ver a la familia debería decirle al gendarme quién soy o quien soy. Y no lo hago. La familia siempre desaparece en el horizonte; en sueños, de niño, la familia no está y es una angustia creciente que cubre todo como una niebla densa. Sentado en su butaca sin los papeles al día, interpelado y caliente. Ese es el que yo soy; soy el legislador. ¿El que hace y castiga y aguanta porque hay mucho hijo de puta que te va comiendo por todos lados cuando querés hacer las cosas como un justo? El legislador es un justo, está en su despacho atiende el teléfono, hola! soy Dios. Difícil es el lugar del legislador tal como lo señala Jean Jacques Rousseau en el Contrato Social. No puede recurrir ni a la fuerza ni a la razón para persuadir al pueblo ignorante de los beneficios de colocarse el yugo de la carga pública. Y qué hará el legislador entonces: invocará al cielo, o sea intentará usar el teléfono para comunicarse con Dios.
Casi a mediodía en dirección al sur ya saliendo de la ciudad y entonces los gendarmes dicen con gestos de la itaca de las armas no de las manos sin usar la voz, dicen que pare. Y entones que vacíe la mochila, los bolsillos y todo esto porque es obvio que ahí, y señala ahí con las cejas con cierta tonada de la voz un poco para dentro y resoplando, ahí podés llevar un arma es por eso, pero esto que sigue no lo aclara; que es muy importante pararte y palpar bien las cosas y probarlas. Sí. Porque ese gendarme saca de la mochila o hace sacar -porque las cosas él no las toca solo las mira sintiendo en sus ojos el palpitar de las cosas-, el pez, recién llenado de pastillas-pez. Y entonces se mira en la cabeza en la punta del pez que es un simio que se llama marcel y esto qué es. Pastillitas, dice. Tuerce la boca y la cabecita de marcel y tira con cuidado y ahí están todas las pastillas acomodadas algunas más blancas que otras otras como de tonos lavados, una fila de arco iris, cierto perfume dulzón y artificial. Y él posa la puntita de su lengua para probar el azúcar ese y saber si no será alguna sustancia prohibida. Cierra el pez y me lo pasa y yo me fastidio por no decir quién soy. Y el pez se disuelve después de ser lamido se esfuma y las pastillas van cayendo a la vereda toda rota con esas baldositas cuadradas de veinte por veinte levantadas tan solo apoyadas en el suelo las típicas que salpican después de la lluvia. Vuelvo con mi padre en su viejo coche cierta noche del cine. A la salida comenzó a lloviznar y refrescó, entre un repiqueteo muy pausado sobre el amplio capot, la marcha lenta sobre el asfalto oscuro y el ruido fuerte del motor vamos comentando pormenores. Qué malo es el sonido en estos viejos cines del conurbano pero la película de ciencia ficción fue más que jugosa, compleja. Se llama Experimento Philadelphia y trata sobre una experiencia bélica que realiza la marina de EEUU en los años '40 utilizando cierta tecnología basada en energía nuclear. Resulta que algo sale mal, una anomalía, se produce como una especie de burbuja radioactiva y contamina, por no decir que baña, todo el barco donde se realiza la experiencia. Los dos marines protagonistas, a diferencia del resto de la tripulación, se lanzan al mar creyendo que así salvarán su vida. Pero en realidad la complican porque viajan en el tiempo al futuro y a partir de ahí todas las peripecias para reparar sus vidas que quedan dañadas de un modo mucho más severo que si se hubiesen quedado, entregado a la plena radioactividad de su barco... Tan distraídos estamos conversando que mi padre, sobre todo, no se da cuenta que un policía de tránsito le hace señas para que se detenga. No lo ve y sigue camino. Pero el policía lo sigue-persigue. Toca sirena, le cierra el paso. Frenada medio abrupta. Los papeles, la identificación, quién es el menor etc. Mi padre le explica que ni cuenta se dio y le dice quien soy. O sea le dice quien él es. La conversación-interrogatorio se extiende un poco más; siempre con ese tono cortante. En el momento oportuno un término que para los oídos de un agente produce el mismo efecto que empinar una copa de salentein 2010 con My Favorite Things de Coltrane al taco: chef, capo, boss; ese es quien yo soy. Puede continuar disculpe la molestia. Continuamos, pero todo está cortado por un frío que echa un humo gélido como el hielo seco. Cuando llego seguro que comienzo de modo atropellado a relatarle todo el film a mi madre. Mientras ponemos la mesa es como si de tan vertiginoso modo de escupir las palabras pudiese articular toda aquella trama incomprendida. Y volviendo, mi padre dice que estos te molestan durante un buen tiempo. De joven siempre te van a molestar. Es como un presagio de lo que ha de suceder unos años después en el momento en que las fuerzas de la vida llegan a su cenit: mundo adolescente. Después ya no te joden tanto. Y si se complica mucho dice... Ese se complica mucho se me ilustra en ojos colmados oscuridad, como una bola de luz negra parecida a la del Experimento Philadelphia cuando se produce la anomalía y cuando la densidad de la burbuja va cediendo y los relámpagos amarillentos y cobaltos bajan la tensión veo que no es más que alguien joven encapuchado y unos cuantos policías que le pegan hasta matarlo. Deciles que tu padre -esto es decirles quién soy sin que te lo pregunten siquiera que equivale a decir quien soy- trabaja para Presidenta de la Nación.
29 mayo, 2013
El 48
La muerte de Videla hace que muchas cosas se escurran. Recuerdo los crepúsculos en la casa en la infancia cuando todo se va enfriando y mi madre me habla del pasado reciente. Me hace memorizar un número de cuatro cifras para que no me pierda. Para que siempre pueda regresar a la casa. Pasaron cosas unos meses antes de mi nacimiento y después nunca más quise pensar en el maldito número. El número fatídico tatuado por todas partes; en mis papeles, en el pasaporte que nunca usé.
La casa se iba enfriando, la casa se calentaba rápido porque era chica. Ahora Videla está muerto. Siempre desprecié el número, siempre desprecié su poder su forma de dominarlo todo de abordar el territorio y doblegarlo, ocuparlo y discriminar lo posible.
En las afueras de la ciudad está la casa más famosa. La casa más famosa en/es la Quinta de Olivos. Allí vive cristina. Allí vivió Videla el muerto. Allí Videla il morto chi parla se sentó en un inodoro para defecar y allí también cristina, pero no rodeada de los mismos artefactos. Porque así como un cuadro fue bajado del muro, retirado por ser enemigo de la humanidad, así también nadie querría confundir la sensación dulcemente dolorosa de la defecación, ese parto pueril, balanceándose sobre los círculos del mal. Refaccionen el baño completo, sobre todo el baño que no quede nada de él, esa fue la orden que se bajó en la casa que es en realidad una casa adentro de otra... adentro de otra. Como una mamushka de casas. La gente hace running alrededor de la quinta porque es un perímetro para ser recorrido, sus ladrillitos rojos su simetría llaman a eso. Y la gente mira hacia adentro y ve que se reproduce el espejismo rojizo, esa exterioridad que no termina. Es un juego de casas, una gran maqueta a escala real, un juego de tronos con cristina que piensa en Danerys Targarien; la bella princesa que está del otro lado del mar angosto y con cada decisión se llena de fuerza mientras el verde de sus ojos centellea como un dragón o un yacaré. En otra habitación está en exposición la raqueta que le regaló Roger Federer, me quedo fascinado mirando esa raqueta; qué torneos ganó Federer con ella? Aquel día todos nos sentimos felices porque nos dimos cuenta que hablar con cristina tiene algo que destila gracia y hasta Federer en un momento confuso quería abandonar su lengua. Esa lengua materna que no paraba de ronronear como un volswagen puesto en marcha. Sus pensamientos iban a más velocidad que sus aces, eso es decir mucho, mientras cristina le explicaba que los argentinos son todos unos cholulos y acariciaba la raqueta con la uñas.
Ahora que Videla está muerto hay que esperar pero sin cansarse porque va a seguir hablando porque la escritura nunca puede ser acallada y porque los signos extendidos hasta el confín de los tiempos van a seguir produciendo sentidos nuevos. Ya no está más el portador del miedo, ya no hay más vida biológica. Solo il morto chi parla en los reportajes, en el último libro testimoniado en la cárcel. Il morto chi parla se abre como una flor. Il morto chi parla revuela con esa V insoportable que es como un bumerang de la cultura argentina; il morto chi parla al oído para hacer un edificio helicoidal todo construido de cintas de moebius engarzadas.
Faltaba poco para que yo naciera y siempre que falta poco para que yo nazca hace frío o llueve indefectiblemente. Pueden hasta suceder las dos cosas juntas y eso ya es desagradable. Una noche ya bien entrada mi madre está en la casa y hace frío es húmedo el tiempo y hay hojas sobre las veredas, hojas pisoteadas y olor a otoño y a necesidad de que el sol se recupere y se retomen los colores. Mi madre está en una habitación y mi padre está en otra y los hijos están por venir. Mi madre oye en la radio el enunciado esperado y doloroso y se lo comunica a mi padre inmediatamente. Creo que es un comunicado de la junta militar que se transmite a la media noche. Ellos son jóvenes y se acuestan tarde. La memoria, las generaciones los padres y los hijos están siempre ahí como piezas que se atraen por defecto. Y, Videla il morto chi parla tendrá algo de sobrevida...? desde el momento en que después de muerto continuará testimoniando su loca memoria.
La casa se iba enfriando, la casa se calentaba rápido porque era chica. Ahora Videla está muerto. Siempre desprecié el número, siempre desprecié su poder su forma de dominarlo todo de abordar el territorio y doblegarlo, ocuparlo y discriminar lo posible.
En las afueras de la ciudad está la casa más famosa. La casa más famosa en/es la Quinta de Olivos. Allí vive cristina. Allí vivió Videla el muerto. Allí Videla il morto chi parla se sentó en un inodoro para defecar y allí también cristina, pero no rodeada de los mismos artefactos. Porque así como un cuadro fue bajado del muro, retirado por ser enemigo de la humanidad, así también nadie querría confundir la sensación dulcemente dolorosa de la defecación, ese parto pueril, balanceándose sobre los círculos del mal. Refaccionen el baño completo, sobre todo el baño que no quede nada de él, esa fue la orden que se bajó en la casa que es en realidad una casa adentro de otra... adentro de otra. Como una mamushka de casas. La gente hace running alrededor de la quinta porque es un perímetro para ser recorrido, sus ladrillitos rojos su simetría llaman a eso. Y la gente mira hacia adentro y ve que se reproduce el espejismo rojizo, esa exterioridad que no termina. Es un juego de casas, una gran maqueta a escala real, un juego de tronos con cristina que piensa en Danerys Targarien; la bella princesa que está del otro lado del mar angosto y con cada decisión se llena de fuerza mientras el verde de sus ojos centellea como un dragón o un yacaré. En otra habitación está en exposición la raqueta que le regaló Roger Federer, me quedo fascinado mirando esa raqueta; qué torneos ganó Federer con ella? Aquel día todos nos sentimos felices porque nos dimos cuenta que hablar con cristina tiene algo que destila gracia y hasta Federer en un momento confuso quería abandonar su lengua. Esa lengua materna que no paraba de ronronear como un volswagen puesto en marcha. Sus pensamientos iban a más velocidad que sus aces, eso es decir mucho, mientras cristina le explicaba que los argentinos son todos unos cholulos y acariciaba la raqueta con la uñas.
Ahora que Videla está muerto hay que esperar pero sin cansarse porque va a seguir hablando porque la escritura nunca puede ser acallada y porque los signos extendidos hasta el confín de los tiempos van a seguir produciendo sentidos nuevos. Ya no está más el portador del miedo, ya no hay más vida biológica. Solo il morto chi parla en los reportajes, en el último libro testimoniado en la cárcel. Il morto chi parla se abre como una flor. Il morto chi parla revuela con esa V insoportable que es como un bumerang de la cultura argentina; il morto chi parla al oído para hacer un edificio helicoidal todo construido de cintas de moebius engarzadas.
Faltaba poco para que yo naciera y siempre que falta poco para que yo nazca hace frío o llueve indefectiblemente. Pueden hasta suceder las dos cosas juntas y eso ya es desagradable. Una noche ya bien entrada mi madre está en la casa y hace frío es húmedo el tiempo y hay hojas sobre las veredas, hojas pisoteadas y olor a otoño y a necesidad de que el sol se recupere y se retomen los colores. Mi madre está en una habitación y mi padre está en otra y los hijos están por venir. Mi madre oye en la radio el enunciado esperado y doloroso y se lo comunica a mi padre inmediatamente. Creo que es un comunicado de la junta militar que se transmite a la media noche. Ellos son jóvenes y se acuestan tarde. La memoria, las generaciones los padres y los hijos están siempre ahí como piezas que se atraen por defecto. Y, Videla il morto chi parla tendrá algo de sobrevida...? desde el momento en que después de muerto continuará testimoniando su loca memoria.
01 mayo, 2013
La n° 1
Lo que dicen los médicos siempre es determinante y misterioso. Es determinante porque hay una verdad que encapsulada se traslada y se inocula sobre el cuerpo y sobre lo que dijeron y lo que dirán. Es misterioso porque en un punto indeterminado nunca se sabe qué es lo que fue dicho y cuál fue el alcance de los juicios que luego en el tiempo lentamente se van desvaneciendo. Luego todo es tan relativo que ya no queda nada. Aquella vez los médicos dijeron que había sido una suerte que Mónica se estuviese justo por parar, por poner en pie para salir a jugar y rematar y hacer volea y potenciar el tablero de una manera tan demoledora que en ese tiempo, principios de los noventa, no había alguien que pudiese vencerla. Todas las grandes habían sido barridas y las que podían serlo, como Gabriela, no tenían chance. A mí también me llenaba de rabia cuando esta máquina de los balcanes le ganaba a Gabriela. Sobre el cemento sintético alemán o sobre el polvo de ladrillo de España o la roca volcánica de los balcanes; no había nadie que le puediese ganar en aquel momento a Mónica. Pero la carne es tan vulnerable, tan propensa a dejarse penetrar que solo dos centímetros de la hoja no demasiado afilada de un cuchillo de cocina le provocó un cambio radical a su vida. Estaba sentada y ya casi se paraba con la espalda sudorosa con esas gotas que solo una campeona rica puede emanar de la piel. Esas gotas de oro que desfilaban por su cuerpo fino. Y el loco apareció con el cuchillo y se lo fue enterrando a discreción. Atardecía. Los de las plateas miraban todo con vinchas y caros lentes de sol. Había poco sol ya pero igual se los dejaban puestos porque se olvidaban que los tenían puestos o porque la sangre que brotaba rápido de la herida de dos centímetros de profundidad en la espalda de Mónica tenía que ser olvidada. Todo es un comercio insoportable.
Hoy se cumplen veinte años del derrumbamiento del incipiente imperio de una superdotada que descansaba en su silla director antes de salir a ganar los últimos set. Se inclinó hacia adelante levemente pero casi con sorpresa para el loco que también se inclinó, aproximó el brazo con esa violencia y esa convicción que solo tienen los locos y la puerilidad de una psicosis mal curada. El cuchillo se enterró y fue atraído por el punto justo de la debilidad como alguna vez el talón de Aquiles atrajo la saeta que derrumbaría el edificio inexpugnable de la lucha cuerpo a cuerpo. Los puntos vulnerables son aquellos que se conectan con el cosmos interior. Entonces comienza un vertiginoso proceso de demolición de las energías, hasta que finalmente la máquina se para. Tal vez Mónica nunca se inclinó hacia adelante... Si no se hubiese inclinado hacia adelante hubiese quedado paralítica dijeron los médicos porque el cuchillo hubiese destrozado la cervical. Se supuso natural que antes de ingresar a la cancha se inclinase todavía sentada en su silla para ajustarse los cordones... Obviando un detalle escandaloso! Mónica usaba por aquella época zapatillas con doble velcro, si bien es cierto que las tiras de velcro también precisan ser ajustadas. En fin, el loco había predicho en su plan maléfico cómo todo se encadenaría y quizá sabía que dos centímetros de profundidad bastarían para que la energía drenara en la medida necesaria para que el cosmos interior dejase de brillar. De algún modo intuyó dónde estaba ubicado el tapón de ese río y tiró de la cadena para que todo el caudal corriese a otros brazos. Todo se fue arremolinando haciendo resoplidos que succionaron rápido la fertilidad de la campeona.
Hoy se cumplen veinte años del derrumbamiento del incipiente imperio de una superdotada que descansaba en su silla director antes de salir a ganar los últimos set. Se inclinó hacia adelante levemente pero casi con sorpresa para el loco que también se inclinó, aproximó el brazo con esa violencia y esa convicción que solo tienen los locos y la puerilidad de una psicosis mal curada. El cuchillo se enterró y fue atraído por el punto justo de la debilidad como alguna vez el talón de Aquiles atrajo la saeta que derrumbaría el edificio inexpugnable de la lucha cuerpo a cuerpo. Los puntos vulnerables son aquellos que se conectan con el cosmos interior. Entonces comienza un vertiginoso proceso de demolición de las energías, hasta que finalmente la máquina se para. Tal vez Mónica nunca se inclinó hacia adelante... Si no se hubiese inclinado hacia adelante hubiese quedado paralítica dijeron los médicos porque el cuchillo hubiese destrozado la cervical. Se supuso natural que antes de ingresar a la cancha se inclinase todavía sentada en su silla para ajustarse los cordones... Obviando un detalle escandaloso! Mónica usaba por aquella época zapatillas con doble velcro, si bien es cierto que las tiras de velcro también precisan ser ajustadas. En fin, el loco había predicho en su plan maléfico cómo todo se encadenaría y quizá sabía que dos centímetros de profundidad bastarían para que la energía drenara en la medida necesaria para que el cosmos interior dejase de brillar. De algún modo intuyó dónde estaba ubicado el tapón de ese río y tiró de la cadena para que todo el caudal corriese a otros brazos. Todo se fue arremolinando haciendo resoplidos que succionaron rápido la fertilidad de la campeona.
13 febrero, 2013
Humo
Es una gran conmoción no poder ya decir hasta mañana si Ratzinger quiere. Después de la conmoción empezaron a cruzarse las sospechas desde todos lados la noche se iluminaba como un gigantesco campo de batalla, esa iluminación, la voracidad de ese fuego que proviene seguramente de la cola de los cohetes que se reparten la materia en todas direcciones. Así viajaban las noticias, los dossier, todos los opinólogos profesionales y aficionados incorporaban sus chanzas y sus suspicacias al debate repetido. Qué hay detrás de la renuncia, qué hay detrás del montaje cosmetológico de la enfermedad, cómo es posible que Dios no le conceda un soplo de vida a quien es en la tierra su máximo representante. Para agrandar un tanto más el blablablá se dice horas después del anuncio que un rayo cayó sobre la torre principal del Vaticano; o sea, al Padre no le gustó nada la decisión del actual heredero de Pedro.
Penetrar esas salas fastuosas, esas cámaras secretas esos documentos, esas cuentas bancarias, las cartas, los expedientes, los pronunciamientos los acuerdos los negociados las políticas de la institución que decae a un ritmo vertiginoso desde hace siglos pero que posee, desde Silvestre I hasta Ratzinger, la técnica desarrollada, perfeccionada y pulimentada por siglos de transformar barro en oro. Como si poseyera la magia -palabra no cara a la Iglesia- de teledirigir los significantes hacia el lugar deseado. Penetrar esos secretos volvería a cualquiera más eufórico que Guillermo de Bakersvielle interpretado por Sean Connery en el momento en que logran éste y Adso de Melk, activar el mecanismo secreto para ingresar en la sala de los libros prohibidos.
En otro registro con un tono más local se plantea un llamado. Esto es un llamado algo tenemos que hacer. No estamos abandonados como se dice a la buena de Dios somos nosotros los que hemos abandonado a Dios. Por ejemplo tenemos un país riquísimo tenemos minerales tenemos tierras y somos pocos, esto no es China esto no es la India somos pocos y tenemos mucho, mucho para disfrutar. Sin embargo nuestros niños se mueren de hambre... Y otra aberración es que haya en nuestro país niños desnutridos cuando sabemos que esa desnutrición provoca daños cerebrales irreversibles. Tenemos un inmenso territorio y sin embargo la gente vive hacinada en villas de emergencia. Esto tiene que acabarse. Existen las democracias y sin embargo las democracias no son buenas por sí mismas vivimos engañados a ese respecto. Hubo un gran asesino que todos conocen, su nombre; Adolf Hitler, pero él no llego solo al poder fue elegido por el pueblo la gente lo puso en ese lugar de poder. El pueblo se había equivocado se sentía perdido porque no tenía fe. Eso es lo que debemos pensar que sí, queremos la democracia, pero no queremos democracia sin fe. Basta. Hay que obedecer a la voluntad de Dios, todos hemos nacido pecadores, todos estamos igualados y en deuda frente a Él. Es hora de decir basta y comenzar a obedecer. Es hora de tomar conciencia que nuestras democracias ateas nos llevan a la ruina, nos pierden para toda la eternidad.
Todo eso andaba dando vueltas... "No podeís servir a dos amos, a Dios y al Dinero". (Mateo 6:24, Lucas 16:13) "Tenemos que obedecer a Dios como gobernante más que a los hombres" (Hechos de los Apóstoles) Todo esto fue visto con clarividencia y militancia política por los valdenses en el siglo XII. Y por otras sectas que tal vez tuvieron menos paciencia que los valdenses.
En Roma, cuando comienza a salir el humillo blanco por los purpúreos tejados en señal de que un nuevo Papa ha sido elegido, todos los dulcinos y todos los hermanos se retuercen bajo la tierra o vibran, como partículas furiosas en las aguas cenicientas de los ríos y arroyos donde han sido confinados, y gritan: penitentia agite! el cuerpo debe ser castigado! En el Evangelio de José Saramago hay una lista interminable de todo ese clamor, de todo ese derrame de pasión; de una justicia que si alguna vez se hiciese efectiva el universo entero se replegaría sobre sí, como una sábana perfumada que se va plegando a cuatro manos, se autoabsorbería y no habría más luz ni oscuridad. No ha sido el genocidio más grande de la historia, pero, ha sido duro. Dios le dice al Hijo en este Evangelio que la lista de muertos y torturados es interminable o sea... Interminable. El Hijo se empecina. Dios cede y comienza: Para empezar con alguien a quien conoces y amas, el pescador Simón, a quien llamarás Pedro, será, como tú, crucificado, pero cabeza abajo(...) Y el último pero que no es el último: Wilgeforte, o Liberata, o Eutropía, virgen, barbada, crucificada(...)Era una lider valdense.
Penetrar esas salas fastuosas, esas cámaras secretas esos documentos, esas cuentas bancarias, las cartas, los expedientes, los pronunciamientos los acuerdos los negociados las políticas de la institución que decae a un ritmo vertiginoso desde hace siglos pero que posee, desde Silvestre I hasta Ratzinger, la técnica desarrollada, perfeccionada y pulimentada por siglos de transformar barro en oro. Como si poseyera la magia -palabra no cara a la Iglesia- de teledirigir los significantes hacia el lugar deseado. Penetrar esos secretos volvería a cualquiera más eufórico que Guillermo de Bakersvielle interpretado por Sean Connery en el momento en que logran éste y Adso de Melk, activar el mecanismo secreto para ingresar en la sala de los libros prohibidos.
En otro registro con un tono más local se plantea un llamado. Esto es un llamado algo tenemos que hacer. No estamos abandonados como se dice a la buena de Dios somos nosotros los que hemos abandonado a Dios. Por ejemplo tenemos un país riquísimo tenemos minerales tenemos tierras y somos pocos, esto no es China esto no es la India somos pocos y tenemos mucho, mucho para disfrutar. Sin embargo nuestros niños se mueren de hambre... Y otra aberración es que haya en nuestro país niños desnutridos cuando sabemos que esa desnutrición provoca daños cerebrales irreversibles. Tenemos un inmenso territorio y sin embargo la gente vive hacinada en villas de emergencia. Esto tiene que acabarse. Existen las democracias y sin embargo las democracias no son buenas por sí mismas vivimos engañados a ese respecto. Hubo un gran asesino que todos conocen, su nombre; Adolf Hitler, pero él no llego solo al poder fue elegido por el pueblo la gente lo puso en ese lugar de poder. El pueblo se había equivocado se sentía perdido porque no tenía fe. Eso es lo que debemos pensar que sí, queremos la democracia, pero no queremos democracia sin fe. Basta. Hay que obedecer a la voluntad de Dios, todos hemos nacido pecadores, todos estamos igualados y en deuda frente a Él. Es hora de decir basta y comenzar a obedecer. Es hora de tomar conciencia que nuestras democracias ateas nos llevan a la ruina, nos pierden para toda la eternidad.
Todo eso andaba dando vueltas... "No podeís servir a dos amos, a Dios y al Dinero". (Mateo 6:24, Lucas 16:13) "Tenemos que obedecer a Dios como gobernante más que a los hombres" (Hechos de los Apóstoles) Todo esto fue visto con clarividencia y militancia política por los valdenses en el siglo XII. Y por otras sectas que tal vez tuvieron menos paciencia que los valdenses.
En Roma, cuando comienza a salir el humillo blanco por los purpúreos tejados en señal de que un nuevo Papa ha sido elegido, todos los dulcinos y todos los hermanos se retuercen bajo la tierra o vibran, como partículas furiosas en las aguas cenicientas de los ríos y arroyos donde han sido confinados, y gritan: penitentia agite! el cuerpo debe ser castigado! En el Evangelio de José Saramago hay una lista interminable de todo ese clamor, de todo ese derrame de pasión; de una justicia que si alguna vez se hiciese efectiva el universo entero se replegaría sobre sí, como una sábana perfumada que se va plegando a cuatro manos, se autoabsorbería y no habría más luz ni oscuridad. No ha sido el genocidio más grande de la historia, pero, ha sido duro. Dios le dice al Hijo en este Evangelio que la lista de muertos y torturados es interminable o sea... Interminable. El Hijo se empecina. Dios cede y comienza: Para empezar con alguien a quien conoces y amas, el pescador Simón, a quien llamarás Pedro, será, como tú, crucificado, pero cabeza abajo(...) Y el último pero que no es el último: Wilgeforte, o Liberata, o Eutropía, virgen, barbada, crucificada(...)Era una lider valdense.
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