Edith Piaf repetía y repetía que todo pasaba por el amor y soltaba como un humilde pero potente anatema -el imperativo de amar- a la juventud, a los que vengan, a los que la oigan.
Ella está sentada sobre la arena y mira al mar y se deja envolver en lo profundo, luego mira a la mujer que la entrevista y que le pide dé su mensaje de esperanza a todos los que vendrán, a las generaciones. Ella siente ahora todos los granitos de arena tibios desparramados, apilados y que la sostienen y la hacen flotar. Y repite lo mismo como alguien que no piensa, alguien que ya no necesita pensar. Es alguien que está atravesada por el rayo de la pasión; todo en ella está congelado y alimentado por una verdad incansable que hace sonreír y enloquecer. La joven mujer que la entrevista se siente satisfecha y contenta de todo lo caprichoso e inexplicado de sus respuestas automáticas. Se pone de pie y agradece y va alejándose de Edith Piaf que se queda sola entrelazando ambos murmullos.
17 diciembre, 2011
13 diciembre, 2011
Despedida
Por el empedrado con la mirada vuelta hacia un lado y hacia otro y la muchedumbre en las mesas, las parejas, van quedando con sus tragos y sus cenas livianas, la pesadez de la noche tan calurosa nos empuja hacia el reflejo azulado de la calle. Volvemos envueltos en la vacilación de si se puede o no se puede predecir lo horrible, la desgracia, la necesidad o el azar: el olor de la muerte; existe un tal aroma gélido? Seguimos caminando y repitiendo las palabras de que algo va a pasar hoy, ahora... dentro de muy poco.
Y tal vez nos parece siniestra la despedida aquella que no es más que eso una simple despedida, pero si fuera... un adiós, algo definitivo, irretornable. Como la única cosa que así lo es y que despierta como a tiros el aire compactado.
Y tal vez nos parece siniestra la despedida aquella que no es más que eso una simple despedida, pero si fuera... un adiós, algo definitivo, irretornable. Como la única cosa que así lo es y que despierta como a tiros el aire compactado.
08 diciembre, 2011
Alianza
No recordamos el aniversario, simplemente lo adivinamos. Sin la guía de Humito, nos pusimos de pie en la penumbra de la habitación sin calzado sintiendo la tierra fresca. Afuera una puerta de algún cobertizo vecino se golpeaba con el fuerte viento que se levanta a la madrugada en la estación. También el perro del vecino comenzó a ladrar a esa hora, recordamos. Tanteando nos acercamos hasta la repisa amurada y tomamos la pequeña caja celeste que un chiquito cuida desde hace años. Pero luego nuestros dedos envueltos en cierta vacilación ya no acertaban a entrar mecánicamente en el cuadrado que con reflejos de la luz lunar la plata dibujaba centelleando en el aire. Ese mismo día ustedes nos visitaron luego de un aviso y un retorno sorpresivo. En la distancia y por diferentes vías pudimos lo mismo invocar un aniversario. Un aniversario auténtico debería ser el recordatorio de encuentros que nos señalan.
02 diciembre, 2011
Al mar
Y de repente estábamos allí. El mar se abrió ante nosotros sin que lo esperáramos; no esperábamos mucho al atravesar ese camino del medio. Sintiendo la fricción suave que las zapatillas hacían sobre la tierra seca levantando un polvo imperceptible. Un calor también seco nos calcinaba con lentitud pero sin detenerse y nos daba risa. La mayor de todas las carcajadas que extendimos como enredaderas y lianas larguísimas entre la flora autóctona que no nos decía nada fue cuando intentaron hacer capturas de aves que eran solo eso. Por lo demás no había nada que pudiese sorprendernos cosas como bichos o animales salvajes que los carteles mostraban a otros visitantes. El mar sí nos sorprendió porque no nos importaba encontrarlo pero después cuando lo tuvimos a nuestros pies era algo demasiado inmenso y maravilloso profundo y hermoso como para tenerlo sin ningún esfuerzo; siempre tan cerca nuestro. En la ciudad.
24 noviembre, 2011
20 noviembre, 2011
Inclinaciones
En el cielo y sobre la tierra; miramos hacia abajo miramos hacia arriba. Subimos las escaleras y en ese momento por primera vez se anudan todas las cosas que llevamos dentro, las tripas y los cartílagos acuosos y las pequeñas sustancias gelatinosas que se estiran elásticas sin ceder a las dentelladas. La carne de pollo, la carne de cerdo y de cordero; nos sentimos asados. La distancia del quinto piso a la planta baja se deja ver cuando por el hueco frondoso nos gustaría volar como por un tubo. Todo anudado de vuelta no podemos soltar esa palabra. Pero de verdad, si algo de verdad nos gustaría es que como en el capítulo 7 de Rayuela brotaran de nuestra boca las palabras como peces.
17 noviembre, 2011
Vesre
Porque nuestra imaginación estaba hecha de música ese era nuestro mayor deseo poder tocar, poder estar, poder viajar sin cambiar de lugar.
Y, hablándonos de cambiar de lugar, de ya no estar en el mismo lugar aquello que más inquietante nos resulta es determinar si se trata de qué cosa, de agotamiento o de cansancio; y si acaso los desgastes, si es que son algo distinto, incluyen -y si es que son necesarios y valen la pena- engloban ambos movimientos. La doble, la triple o la cuádruple efracción.
Y, hablándonos de cambiar de lugar, de ya no estar en el mismo lugar aquello que más inquietante nos resulta es determinar si se trata de qué cosa, de agotamiento o de cansancio; y si acaso los desgastes, si es que son algo distinto, incluyen -y si es que son necesarios y valen la pena- engloban ambos movimientos. La doble, la triple o la cuádruple efracción.
09 noviembre, 2011
Liberación
Descendimos esas amplias y señoriales escaleras de mármol impecable. Experimentamos liviandad al apoyar las suelas aquellas sobre la roja y gruesa alfombra tan suave como el pelaje de un osezno y hecha de una corteza que resiste la infinidad de pisadas diarias.
No hay para nosotros vislumbre de una liberación si es cierto que ningún hombre puede escapar a su propia historia. Supongo que esperábamos con ingenuidad que Alejandro soltara amarras para nosotros y nos permitiera huir quizás hacia el Delta; hacia otro cosmos interior por descubrir. No habría que preocuparse más por el hypokeímenon.
Pero qué es ese por descubrir que tanto nos seduce como si siempre nos estuviéramos perdiendo de algo. Hacia allí queremos ir desde que memoria tenemos: diciendo; nada me ata a este lugar. Y al fin el gesto de huir es lo único que queda, del otro lado una oscuridad atractiva se revuelve y nos llama.
No hay para nosotros vislumbre de una liberación si es cierto que ningún hombre puede escapar a su propia historia. Supongo que esperábamos con ingenuidad que Alejandro soltara amarras para nosotros y nos permitiera huir quizás hacia el Delta; hacia otro cosmos interior por descubrir. No habría que preocuparse más por el hypokeímenon.
Pero qué es ese por descubrir que tanto nos seduce como si siempre nos estuviéramos perdiendo de algo. Hacia allí queremos ir desde que memoria tenemos: diciendo; nada me ata a este lugar. Y al fin el gesto de huir es lo único que queda, del otro lado una oscuridad atractiva se revuelve y nos llama.
05 noviembre, 2011
Pulse du temp
Un souffle sur mes propes oreilles de celle musique qui m' a suivi depuis quelques annes, des mondes qu' on avait construit pour rester, pour laiser, on dit que c' est posible de voyager sans changer de lieu..
04 noviembre, 2011
Tatuajes
| en proceso |
| mi casa |
Esta mañana disfrutamos del sol que estaba suave igual que una brisa que nos visitaba acariciadora. En la mesa de piedra, mientras tomábamos unos mates y conversábamos sobre bichos y la
môme cantaba canciones conocidas o readaptadas a cada momento, montamos un estudio de tatuajes. El cielo estaba muy claro, como un auténtico Cielo de pintores, a tono con un avión blanco que voló muy bajo, pausadamente. También surcaron tres aves inmensas, mucho más corpulentas que aguiluchos, sobre todo más pesadas, cuyos graznidos parecidos a los que hacen los cuervos nos sorprendieron mucho. Corrimos para tomar unas fotos de semejantes alas extendidas en la lejanía invisible pero cercana en que flotaban majestuosas esas bestias; no hubo tiempo, enseguida desaparecieron si bien sus graznidos se sintieron largo rato todavía y no porque los trajera el eco. Pero la escritura en los cuerpos es la permanencia más burda. No hubo el menor obstáculo para patentizar las llamaradas del dragón que le plasmó en uno de los últimos trazos con premura por terminar. Y la mariposa fue una intervención compleja, trabajosa; dibujar una mano y dibujar sobre una mano parecen ser grados distintos pero equiparables de dificultad.
Ahora llamaremos para preguntar, antes de que lo olvide, si el dibujo de su pierna es una paloma o una flor.
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